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JORGE CASTAÑEDA
Blog de literatura de la Patagonia
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30 de Mayo, 2014    CRÓNICAS

Fuerte Argentino, Martin de Moussy y Julio Verne

Meseta rocosa, reino de la piedra, de la arcilla, de la arena y de la sal. Con una altura irregular de 130 a 160 metros, con una dimensión aproximada de 1800 metros de frente sobre el mar y una profundidad costa adentro de unos 800 metros promedio, con el mar de la Bahía sin Fondo por un lado y la inmensidad monótona de la estepa patagónica por el otro, se levanta la formación ¿natural? del Fuerte Argentino en el Golfo de San Matías. Centinela legendario, ¿Muelle? ¿Castillo? ¿Fuerte? ¿Otrora una isla rodeada de mar? ¿Lugar de entrada de los caballeros templarios con la reliquia del Santo Grial? Fantasías. Leyendas. Indicios. Teorías. Búsquedas.
“Una vez sobre el Fuerte Argentino, mi espíritu sintió una nostalgia incontenida, una infinita emoción agridulce, como si el pasado humano estuviera concentrado en la entraña misma de la tierra” escribió la historiadora Josefina Gandulfo Arce en su libro sobre Las Grutas.
¿Era una isla el Fuerte Argentino rodeada de mar? ¿O era una isla rodeada de agua dulce por la desembocadura del Río Negro? El historiador Raúl Entraigas en su interesante libro “El fuerte del Río Negro” cita que este río era tan desconocido que Floridablanca expresa que “En la Bahía sin Fondo o Punta San Mathías desagua el río Negro o de los sauces”. Y Entraigas aclara que “Por otra parte, casi todos creían que el río de los sauces desembocaba en San Antonio y que en otras épocas, seguramente el Golfo de San Matías habría sido su boca”.
¿Había en el Fuerte Argentino hombres desconocidos que lo poblaban? El Virrey Juan José de Vértiz le advierte a Juan de la Piedra en su extensa instrucción sita en el Legajo 331 del Archivo de Indias en el General de la Nación que “entre el Negro y el Colorado viven los indos de nación Tegüelchú vaxo el mando del cacique Negro, el cual ya tiene permiso de venir a la Capital, que le den cartas para Buenos Aires. Los emisarios del cacique Negro aseguran que en la isla que hay dentro de la Bahía sin Fondo, están poblados ciertos indios o gentes no conocidas de quienes viven muy recelosas”. Y pide que investiguen eso. Le pide se entere, por medio de los aborígenes, si llegan barcos allá, y si tienen noticia de que haya extranjeros en el interior del país.
¿Quiénes eran estos desconocidos que habitaban la isla del Fuerte? Los osados que buscan en la Patagonia el derrotero del Santo Grial traído por los caballeros templarios para protegerlo citando antiguas zagas mitológicas aseguran que el mismo era una antigua fortaleza habitada por “hombres blancos” y afirman que en los antiguos manuscritos del caballero Perlesvaus, éste al llegar a las costas patagónicas en el Golfo de San Matías muestra su sorpresa porque “El castillo se divisa sobre una ínsula en el mar. El aspecto del fuerte al acercarse desde el mar es el de una isla. Y afirman que en cuanto la nave tomó puerto debajo del castillo, el mar se retiró de modo que la nave quedó en tierra seca”. Un dato más dicen los investigadores sería que se trata de la Bahía sin Fondo porque “la diferencia de mareas toma por sorpresa al piloto de la nave, dado que la diferencia entre pleamar y bajamar delante del Fuerte Argentino suele ser de hasta 10 metros, algo totalmente inusual en el resto del mundo”.
Otro aporte a este misterioso promontorio lo dan las “planches” del Atlas confeccionado por el francés Martín de Moussy (geógrafo y científico contratado por el gobierno de la Confederación) que en el punto geográfico del Fuerte está marcado con dicho símbolo con la leyenda “Ancien Fort Abandonné” o sea antiguo fuerte abandonado.
Destacamos que los precisos estudios geográficos del Dr. Jean Antoine Víctor Martín de Moussy, en especial su “Desccription Geographique et statistique de la Confederatión Argentine” publicada en tres tomos y un atlas fue imprescindible para futuras investigaciones sociales.
Lo notable del caso es que el mismísimo Julio Verne al escribir sus libros ambientados en la Patagonia, la cual no conocía, se valiera del trabajo del médico francés.
Es así que menciona entre los antecedentes de viajeros y exploradores franceses a “Alcides D’ Orbigny y a mi honorable colega el doctor Martín de Moussy”.
Por tradición oral algunos antiguos pobladores del predio aseguran que “tiene el lugar una historia antiquísima y que antiguamente era un fuerte que en la cara que daba al mar tenía cañones emplazados”
Visto desde arriba el Fuerte Argentino se asemeja a un par de alas de un pájaro inmenso dirigiéndose hacia el mar.
Actualmente hay una búsqueda de material relacionada con el Fuerte, los templarios y la gesta del Gríal y empresas de turismo que salen desde Las Grutas para visitarlo y luego entregar a los visitantes de un Certificado de Caballero Templario como recuerdo de la excursión.
¿Otro misterio en plena Patagonia argentina? ¿Otra leyenda? ¿Otra impronta mágica y mística para esta tierra de aventuras?
Que los osados saquen sus propias conclusiones.

Jorge Castañeda
Escritor – Valcheta

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20 de Mayo, 2014    POEMAS

RINGO Y SUS PALITOS

imagen subida de http://demedios.fullblog.com.ar/
Imagen subida del Diario Río Negro 

RINGO Y SUS PALITOS

 Ha dejado por Las Grutas

Una bohemia condición.

Si la vida es una lucha

No se entrega Ringo, no.

 

Un latido callejero

Anima su vocación

Y camina por las calles

Al ritmo del corazón.

 

Sabe andar con sus palitos

Esperando la ocasión

Que alguna banda lo llame

Para empezar la función.

 

Y si el vino compañero

Le guiña una invitación

El Ringo deja los palos

Con gesto de soñador.

 

La luna ya lo conoce

El mar le da su canción

Y se ahoga en la batería

Con su duende regañón.

 

Y transita con desaliño

Su silueta de peatón

Residente del balneario

Sin ninguna ocupación.

 

Tiene un alma de batero

Con buena reputación

Este Ringo estrafalario

Personaje y gran señor.

 

Jorge Castañeda

Valcheta





"Ringo" es un personaje que vive en el Balneario Las Grutas, en la Patagonia Argentina  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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14 de Mayo, 2014    CRÓNICAS

LOS POLITICOS RIONEGRINOS ENTRE DIALOGOS Y REFRANES

LOS POLITICOS RIONEGRINOS

ENTRE DIALOGOS Y REFRANES

 

Jorge Castañeda

Escritor - Valcheta

 

¿Qué se hará con los gastos reservados?

 

-DEJA LA BOLA CORRER QUE SOLA SE VA A PARAR.

 

 

 

¿Cómo ves la interna para el 2015?

 

-AGARRATE CATALINA QUE VAMOS A GALOPAR.

 

 

 

¿Y la situación en el Frente para la Victoria?

 

-ESTA QUE DA ASCO LA SITUACION EN DAMASCO.

 

 

 

¿Por qué para los políticos la traición es una virtud?

 

-QUIEN DE GALLINA NACE, ESCARBA.

 

 

 

¿Hay que presentarse a un nuevo mandato?

 

-SI UNO TIENE CARTAS, JUEGA, Y SI NO SE VA A BARAJAS.

 

 

 

¿Cómo están los tiempos con vistas al 2015?

 

-CORTITOS COMO VIRAJE E LAUCHA.

 

 

 

¿Es necesaria la gobernabilidad de la provincia?

 

-NO VA A SER COSA QUE DE GORDA NO CAMINE Y DE FLACA NO SE NOS CAIGA.

 

 

 

¿Cómo son los rencores en la política?

 

-PELIGROSOS COMO PUCHERO E CABEZA.

 

 

 

¿Cómo ve a algunos funcionarios?

 

-MAS ECHADOS PA TRAS QUE EL QUE INVENTO LA GARGARA.

 

 

 

¿Cómo hacer ante situaciones difíciles que se presentan en la vida política?

 

-HAY QUE VADEAR EL RIO DESPACITO Y POR LAS PIEDRAS.

 

 

 

¿Hay que ensañarse con el dirigente caído en desgracia?

 

-LAS RATAS SE ACERCAN AL LEON CUANDO ESTA MUERTO.

 

 

 

¿Y los que hablan para la gilada?

 

-SE CREEN QUE SON PIOLAS Y SON UNOS PIOLINES.

 

 

 

¿Cómo ve la conformación de frentes y alianzas?

 

-ENTREVERAOS COMO TROTE E PERRO.

 

 

 

¿Cómo están los funcionarios en sus despachos?

 

-PRENDIDOS A LA GRAN UBRE.

 

 

 

¿Hay que hacer una autocrítica de los errores?

 

-DESPUES DEL CONEJO IDO, PALOS A LA MADRIGUERA.

 

 

 

¿Cómo está el debate de las ideas políticas?

 

-MÁS CHATO QUE SUELA DE ALPARGATA.

 

 

 

¿Cómo está la imagen de los políticos?

 

-CON MAS RAJADURAS QUE BALDE DE PLASTICO.

 

 

 

¿Por qué hay que tener cintura para ser político?

 

-EN LA CASA DEL JABONERO EL QUE NO CAE SE REFALA.

 

 

 

¿Cómo hay que andar en política?

 

-DERECHO COMO HACHAZO E ZURDO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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28 de Abril, 2014    CRÓNICAS

ENTRE MACONDO Y VALCHETA

Macondo
Valcheta

ENTRE  MACONDO Y VALCHETA

 

 

Macondo “una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”.

Valcheta, un pueblo asentando sus reales a la vera del arroyo homónimo cuyo remoto curso atisbaron los ojos asombrados de los primeros exploradores describiendo la pureza de sus aguas y la feracidad de sus pastos y en cuyos parajes aledaños los huevos de titanosaurios rigen su duermevela entre nidadas y cascarones.

Macondo donde Melquíades “fue de casa en casa arrastrando don lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aún los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se los había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos”.

Valcheta, donde las mojarras desnudas son una especie única en el mundo porque están desprovistas de escamas y escudriñan desde hace más de cien años de soledad las nacientes del arroyo mesetario, donde el brazo frío y el brazo caliente se unen en “La Horqueta”, confluencia y derrotero que busca su destino de arena y sal en el gran bajo del Gualicho.

Macondo cuyas casas “se llenaron de turpiales, canarios, azulejos y petirrojos” y donde “el concierto de tantos pájaros distintos llegó a ser tan aturdidor que Ursula se tapó los oídos con cera de abejas para no perder el sentido de la realidad” y cuando “los gitanos encontraron aquella aldea perdida en el sopor de la ciénaga confesaron que se habían orientado por el canto de los pájaros”.

Valcheta donde las loradas parten inquietas y bulliciosas todas las santas mañanas desde los árboles de las riberas inquietando a propios y forasteros pero en especial orientando a los arrutados con alada y móvil precisión  de brújula con forma de bandada.

Macondo donde “las mariposas amarillas precedían las apariciones de Mauricio Babilonia” y aún “alguna vez las había sentido revoloteando sobre su cabeza en la penumbra del cine”.

Valcheta, donde un árabe de los mal llamados turcos hubo pintado las gallinas de verde, rojo furioso, amarillo o fucsia para que nadie se imaginara que eran hurtadas por la noche de los gallineros más desaprensivos y para que ningún vecino las reconociera como propias.

Macondo, donde “el primero de la estirpe está amarrado a un árbol y al último se lo están comiendo las hormigas” y donde “un pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugado por la cólera del huracán bíblico” dejó su huella implacable.

Valcheta, donde el negro Eusebio de la Santa Federación tuvo más ínfulas que un obispo, sin haber pisado nunca su suelo.

Macondo, donde “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Valcheta entre la elevación azulada de la meseta y el bajo salitroso del Gualicho; entre los “pozos que respiran” y la “piedra de poderes”; entre la “cueva de Curín” y la “puerta del diablo”; entre los árboles milenarios y la paz mítica de “la gotera”, donde la estirpe vieja de sus familiares aguarda un destino mejor y más auspicioso a la sombra de los sauces históricos que reverdecen por sus gajos con cada primavera.

 

 

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18 de Noviembre, 2013    CRÓNICAS

BERNABE LUCERO Y LA CUEVA DEL DIABLO

 

BERNABE LUCERO Y LA CUEVA DEL DIABLO

 

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

 

El Gualicho, soledades de piedra y distancia donde el cloruro de sodio enloquece los ollares de las bestias y se enseñorea en una de las salinas más grandes del país. Enorme planicie cuya depresión alcanza los 72 metros bajo el nivel del mar. Hasta los pájaros carroñeros se arrutan irremediablemente y las huellas se pierden en la espesura chata de la estepa.

Todo es silencio y antes fue mar. Por eso los restos del delfín picudo de Cuvier y del Carcharadón Megalodón. Lugar donde al decir del cacique Casimiro “quedan los osamentas” de hombres y de bestias.

El Gualicho, donde está la Puerta del Diablo y la temible Salamanca que evitaban tehuelches y mapuches. Viejos ritos para reverenciar al Mal. Para tener suerte, para poder pasar sin inconvenientes, para no morir de sed.

“Dicen que una chica se metió al Bajo del Gualicho y se perdió. Ni rastro de ella encontraron. Nada. Nada. Se perdió cuidando ovejas. Porque antes se cuidaban los animales a pie. No había caballos. Cuando yo era chica no teníamos caballos. Después mi padre tuvo capital, y los compró en Río Colorado. Llevó tejido, sobrepuesto, matra y los cambió. Se perdió la chica. Después dicen que la encontraron petrificada arriba de un banco de sal. Los que la vieron se asustaron y escaparon. Fueron a avisar al padre y a la madre, pero cuando regresaron a verla ya no estaba. Ni rastros hallaron. Dicen que nadie podía llegar allí. Corría viento y llovía. ¡Un temporal! La chica no apareció más. Tenía que ser el Gualicho. Eso contaron por ahí. Nosotros sabemos esto por la conversación de la gente que contaba todo. Se llama bajo del Gualicho porque el diablo vive allí”.

Historias, contadas de los paisanos que veces en estas regiones caídas de toda cartografía “viajan del mito a la realidad”.

“El 13 de Marzo de 1932, en la “Laguna del Pisadero”, se encontraba don Macedonio Belizán, con un arreo de vacunos, con destino a Viedma; Pío, se acampaba a unos 300 metros del camino que lo conducía a la casa; en lugar de tomar el camino, Pío salió en dirección a la Laguna del Bagual, en el caballo “El Manchado”. Este animal apareció tres días después. Observando, Pío lo había cambiado por un tostado, con este caballo siguió con rumbo al Gualicho Chico, dos o tres leguas más adelante, dejó, regresando hacia atrás por el paso de la Laguna del Bagual, rumbo a Mancha Blanca. El conocía bien este paraje; de ahí que los rastreadores nos confiáramos pensando que estaba en lo seguro; fue todo lo contrario; el chico siguió para la laguna del Monte, donde su rastro se confundió con el de tantos animales que andaban por la zona. Ante la imposibilidad de seguir solos, los familiares, amigos y yo, que anduve día y noche, a la cabeza del rastreo, pedimos ayuda oficial para la búsqueda a larga distancia; todo el andar fue inútil. Tuvimos que aceptar que se perdió en la “Puerta del Diablo”.

Los estudiosos se preguntan al encontrarse allí “donde se juntan los caminos “en la Patagonia profunda del Gualicho ¿Quién seguirá los pasos de Bernabé Lucero, el salamanquero, para enfrentarse contra víboras y toros a cambio del don de tocar la guitarra?

“Bernabé Lucero conocía el Gualicho palmo a palmo; se fue encerrando en él, con su lirismo, con su silencio, su música y los misterios de aquella morada del diablo, al decir de las gentes. Algo sobrenatural se escondía sin lugar a dudas en el alma de aquel huraño. Para los ignorantes de la supervivencia, son brujerías. No para mí… desde un primer momento, presentí que un poderoso, como rebelde espíritu mapuche había encarnado en esa vida, guiándolo por el secreto de la música y el idioma de las soledades de piedra y arena. Pocas veces, o ninguna, Bernabé hablo de su quehacer en las largas ausencias”.

Y siguen las contadas en la prosa de los que dejaron testimonio del andar de Bernabé en el Bajo más temible de todos los bajos.

“Bernabé Lucero, sin escuela ni oficio, despertaba la admiración y el temor de quienes lo escuchaban. Mariano Villalba fue uno de los que le pidió que le enseñara lo que él había aprendido; Lucero le manifestó: -Yo te puedo transmitir lo mismo que aprendí, pero tenés que venirte al cruce de los caminos una noche. Si sos hombre de coraje… vas a aprender lo mismo que yo. Mariano Villalba, no fue”.

Dicen que estaba desfalleciente debajo de unas plantas de molle en su Gualicho y que repetía que los hombres como él debían morir de esa manera. Lo trajeron al hospital de Valcheta y en ese momento se encontraba internado un nieto del cacique Huenteleo. Lucero se acercó y le dijo: Vengo pa irme al chenque. Muchos años después al lado de su sepultura creció una planta de molle, seguramente para cobijar bajo su sombra la leyenda del salamanquero, que así debe morir.

“De este modo –dice la escritora Josefina de Ballor- nos dejó el cantor más misterioso del Gualicho, llevándose los secretos de sus noches, de sus ojos en la lejanía y de su guitarra de embrujo, seguramente quedará la leyenda”. Y no se equivocó.

Hoy hay abundante bibliografía sobre Bernabé y el Gualicho: artículos, notas, estudios, canciones, obras de teatro, guiones para un largometraje, pero sobre toda la magia incomparable de su leyenda que persiste en cada viejo poblador que supo tratarlo y que está a la vuelta de la esquina en cada rincón del pueblo de Valcheta.

 

 

 

 

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05 de Agosto, 2013    CRÓNICAS

Pena y pasión de Ezequiel Martínez Estrada

Hace ya casi cuarenta años fallecía en mi ciudad natal de Bahía Blanca uno de los más grandes escritores y ensayistas que ha dado nuestro país: Ezequiel Martínez Estrada. Pobre y olvidado pasó sus últimos años recluido y enfermo en su casona de la Avenida Alen. Era tal vez la conciencia de la patria o como a él mismo le gustaba decir “un ídolo en desgracia”.
Siempre que visito Bahía Blanca y que paso por la que fue su casa no puedo menos que emocionarme al pensar que don Ezequiel vivió en ella el desencanto de haber sido una voz en el desierto. Y para el mayor de todos los oprobios “una voz profética”. Pero ya se sabe que los profetas pagan muy caro la osadía de decir las cosas que a nadie le gusta escuchar. Y menos en este país en decadencia. Y menos aún a los dueños del poder y sus aduladores.
Sufrió en carne propia todas las humillaciones imaginables por el solo pecado de decir su verdad, desde “las miserias de preparar las comidas por sí mismo y alimentar a los pájaros”, cosechar los vituperios de sus contemporáneos en el mundo de las letras, el encarnizamiento o lo que es peor del silencio de casi toda la prensa sobre su obra literaria, malvivir económicamente con el cobro de una jubilación miserable que completaba con algunas colaboraciones ocasionales en la revista “Cuadernos Americanos”, que le pagaba dos dólares y medio por cada página, hasta la “sanción artera” que le infligieron cuando lo rebajaron en el servicio en Correos y Telecomunicaciones, “donde se abrieron ante sí meses de pesadillas”.
En un reportaje que le concedió a Tomás Eloy Martínez tres meses antes de fallecer le dijo con voz destemplada que “desde hace años la Argentina está en manos de los usurpadores. A partir de 1930, hemos vivido con tres ruedas sobre los rieles y una cuarta en el aire. La cuarta rueda es el símbolo de aquellos períodos efímeros en que contamos con un gobierno supuestamente legítimo que era de inmediato derrocado”. Y con palabras más lapidarias que las del profeta Ezequiel apostrofó diciendo “¡Pobrecitos, pobrecita gente! Cuando tuvimos un gran hombre como Hipólito Yrigoyen o Juan Perón o era un incapaz o era un canalla”.
Y le dijo a su mujer: “Si tengo que hablar, Agustina, no debo mentir”.
En esa tarde de Bahía Blanca todavía resuenan las palabras del escritor relativas a esta tierra de los argentinos donde nada parece haber cambiado: “Estamos muertos de silencio. Todos en mi país saben tanto o más que yo, pero tienen la sagacidad de callarlo. En la conspiración está comprometido el ochenta por ciento de los argentinos. El único tonto fui yo, porque me atreví a revelar el secreto de nuestra desgracia”.
Y con una clarividencia y lucidez asombrosa desenmascara a “los tratadistas de Derecho que no han señalado con el dedo las usurpaciones políticas; los jueces que han abrazado la corrupción general como si fuera una cruzada patriótica y los profesores de literatura que cuando ven luchar a un hombre como yo, se le arrojan encima para que sus amos le ofrezcan un poco más de carne”.
Escribe Eloy Martínez que “por miedo, el viejo había renunciado a seguir leyendo los periódicos después del asesinato de John Kennedy, había aceptado la inmovilidad y el retiro como un signo místico de su indignación y no encontraba en la vida otro sentido que hablar en nombre de los ofendidos y de los humillados”.
Decepcionado –cuenta Eloy Martínez- “negó toda salida a las tragedias argentinas. Para encontrarla se debería conocer el mapa de la cárcel donde estamos confinados. Si lo tuviéramos, podríamos matar al gendarme. Pero no hay mapas. Quizá ni siquiera hay gendarmes. Todo lo que nos queda, entonces, es sentarnos a la puerta de nuestra celda y ponernos a llorar”.
Murió Ezequiel Martínez Estrada un 3 de Noviembre de 1964 y al cementerio de Bahía Blanca “no lo siguieron sino unos pocos deudos y los caudalosos pájaros que siempre trae el verano. Los diarios fueron mezquinos al describir su talento y enconados al evocar su rebeldía”.
Pero ha quedado el fruto de su talento y entre su vasta obra tanto en prosa como en verso dos mojones del pensamiento nacional: “Radiografía de la pampa” y “La cabeza de Goliat”. Sería bueno volver a ellos para mirarnos en nuestro propio espejo e interpelarnos todos los argentinos por este bendito país que todavía no supimos conseguir.

Jorge Castañeda
Escritor – Valcheta

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04 de Junio, 2013    CRÓNICAS

LA BIBLIA Y EL COMERCIO SEXUAL

 

LA BIBLIA Y EL COMERCIO SEXUAL

 

 

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

 

La prostitución es un viejo y tolerado oficio presente en todas las culturas del mundo. Y el comercio sexual con mujeres a cambio de dinero o especies era común también en todo Israel si nos atenemos a los textos bíblicos.

 

Tanto es así que la Biblia menciona a varias meretrices, una de las cuales es considerada una verdadera heroína por el heroico papel que llegó a desempañar en la conquista de la tierra de Canaán, pasando incluso a ocupar un lugar preferencial en la genealogía de Jesús, escrita en el evangelio de San Mateo. Se trata ni más ni menos que de Rahab, la ramera oriunda de Jericó.

 

“Josué, sucesor de Moisés al frente de los israelitas, había enviado a dos espías para que explorasen el país que se disponían a irrumpir. Los espías llegaron a Jericó y entraron en la casa de una prostituta llamada Rahab, donde pernoctaron”.

 

“Enterado de la presencia de los forasteros, el rey de Jericó mandó a decir a Rahab que los hiciera salir de su vivienda. Pero la mujer escondió a sus huéspedes en el terrado, entre unos haces de lino que tenía amontonados, y respondió al monarca que en su hogar habían estado, en efecto, unos hombres, cuyas identidades y procedencia ignoraba, pero al caer la noche se habían marchado con rumbo desconocido”.

 

“Conjurado el peligro, la prostituta subió al terrado y dijo a los dos espías: “Os pido que me juréis por Yavé que, como yo he tenido misericordia de vosotros, la tendréis vosotros también de la casa de mi padre, y dejaréis la vida a mi padre, a mi madre, a mis hermanos y hermanas y a todos los suyos, y que nos libraréis de la muerte”.

 

La historia por supuesto tuvo un final feliz y en el Nuevo Testamento Rahab la ramera es puesta por ejemplo entre todas las mujeres y en la Epístola del apóstol San Pablo a los Hebreos dice que “Por la fe, Rahab, la meretriz, no pereció con los incrédulos, por haber acogido benévolamente a los espías”.

 

Está también el caso de Jefté, uno de los jueces más grande de la historia del pueblo de Israel, que era hijo ni más ni menos que de una prostituta.

 

“Jefté, cuyo nombre significa “Dios libera”, nació en el seno de la tribu de Galaad, un día huyó de la casa después que sus medio hermanos, nacidos posteriormente de la esposa legítima de sus padres, le manifestaran que él no compartiría la herencia porque era hijo de “otra mujer”.

 

El relato cuenta que convertido en caudillo infligió una humillante derrota a los ammonitas y durante seis años ejerció el cargo de Juez en todo Israel.

 

Sansón, recordado por su fuerza temible y por la traición de Dalila, mantuvo relaciones también con otras mujeres una de las cuales era una prostituta.

 

El texto dice “Fue Sansón a Gaza, donde había una meretriz, a la cual entró. Se dijo a los de Gaza: “ha venido Sansón”. Y le cercaron, estando toda la noche al acecho junto a la puerta de la ciudad; y se mantuvieron callados toda la noche con esta consigna: “Al despuntar la mañana lo mataremos”. Sansón estuvo acostado hasta la medianoche cuando se levantó, y cogiendo las dos hojas de la puerta de la ciudad, con las jambas y el cerrojo, se las echó al hombro y las llevó a la cima del monte que mira hacia Hebrón”.

 

De relato de Tamar que sedujo a su suegro Judá disfrazada de prostituta para tener relaciones con él y asegurar su maternidad podemos apreciar como se ejercía el oficio más viejo del mundo en aquellos lejanos tiempos.

 

“Las meretrices se cubrían con un velo. Solían apostarse en las afueras de los pueblos, a la vera de los caminos para captar a sus clientes. Sus servicios podían pagarse en efectivo o en especies, por eso Judá le ofrece a Tamar un cabrito de su rebaño”.

 

En todos los relatos precedentes los autores bíblicos citados no hacen ningún comentario en tono  de reproche o de censura moral sobre quienes ejercen el oficio carnal.

 

En cambio veremos una verdadera repulsa al llamado “salario de perro” referido a quienes ejercían la prostitución ritual en ofrenda a los ídolos paganos, la que era fuertemente censurada y castigada.

 

En el relato del fallo histórico del rey Salomón ante las dos prostitutas que aseguraban la maternidad del niño, no se censura moralmente a las mujeres por ejercer su oficio, ni por el hecho de que sean madres solteras. El rey emite su fallo sin entrar en consideraciones sobre la actividad de las querellantes.

 

Debemos aclarar que en algunos de los libros sapienciales sobre todo los más tardíos, sí aparecen palabras de desaprobación, para que el varón no recurra a los servicios de estas mujeres: “El que ama la sabiduría, alegra su padre, el que anda con prostitutas dilapida su fortuna”. Y el Eclesiástico agrega en forma parecida “No te entregues a las meretrices, no vengas a perder tu hacienda”.

 

Aún hay un caso donde Dios le ordena a uno de sus profetas llamado Oseas que se case con una prostituta “pues que se prostituye la tierra”. Es así que el profeta se casa con Gámer con la que engendra dos hijos.  El relato sirve para comparar a Yavé y su esposa infiel, aludiendo al pueblo de Israel.

 

Sin embargo en este relato después que Oseas la repudia diciendo “ni ella es ya mi mujer ni yo soy su marido” al seguir enamorado de Gámer exclama: “Así, la atraeré y la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”.

 

Historias de mujeres en la Biblia que practicaron el oficio más viejo del mundo. Como aquella que iba a ser lapidada y el señor Jesús después de escribir en el suelo le preguntó ¿mujer, donde están los que te acusaban? Al no haber ya piedras en las manos, le dijo: “Ni yo te condeno. Vete y no peques más”.

 

 

 

 

 

 

 

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03 de Junio, 2013    CRÓNICAS

LA SALAMANCA Y EL LABERINTO


 

 

LA SALAMANCA Y EL LABERINTO

 

 

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

 

El tema del laberinto en la cultura y el arte de los pueblos pre existentes de la Patagonia ha sido ya estudiado con amplitud por varios investigadores.

 

Uno de los indicios según el doctor Rodolfo Casamiquela es el “estilo de grecas”, es decir guardas, que ilustran motivos geométricos rectilíneos, muchas veces de aspecto ornamental. Muy características de este estilo son ciertas figuras de trazo interminable, que nunca se cruza, y que recuerdan fácilmente a laberintos de cierta clase, conocida por los especialistas como “caminos perdidos.”

 

Pero mucho tiempo antes (tal vez un par de milenios) era conocido también el “estilo de pisadas”, figuras grabadas, muy complicadas que según los estudiosos también estaban emparentadas con los célebres laberintos clásicos, sobresaliendo especialmente el de Creta con el temible Minotauro dispuesto a matar al intruso que se atreva a merodear sus intricados vericuetos.

 

Se sabe que en síntesis el laberinto en su más amplio sentido no es otra cosa que el camino tortuoso que deben recorrer los espíritus de los difuntos para alcanzar el destino final del “más allá”, el mundo de los muertos que les permitirá reunirse con sus antepasados.

 

La dificultad –escribe Casamiquela- “de tal camino simboliza simplemente la dificultad para alcanzar ese paraíso, lo que no puede hacerse sin un grave riesgo: el de que los portadores del espíritu en vida hayan sido justos en ella.”

 

Ese “camino difícil” es reemplazado en otras culturas por un “paso difícil” de muchas clases. Implica generalmente ese tránsito al otro mundo algo semejante a un juicio y un “Supremo Juez” que suele ser un “Alto Dios” o figuras similares, muchas veces una anciana tenida por infernal –castigadora- propietaria de una barca (la barca de los muertos, el calehuche, etc.) porque son una especie de “guardianes del “paso difícil”.

 

Entre los tehuelches esa figura equivalente no era otra que “gualicho” palabra que significaría “la que gira”, la “merodeadora” o la que “gira por afuera”, indudablemente femenina.

 

Por eso los investigadores afirman que los tatuajes entre los tehuelches (que son verdaderos laberintos) están vinculados como un salvoconducto para no extraviarse en el “camino perdido” y así poder acceder al paraíso, porque quienes no tenían esa señal eran arrojados al mar.

 

Tanto el tatuaje, como los estilos de grecas, los cantos ceremoniales e incluso los giros en los guillatunes están sin duda relacionados con el laberinto, es decir “el merodeo” para alcanzar el otro mundo donde habitan sus antepasados.

 

Por esto las ofrendas con las prendas, el caballo, las pertenencias más queridas y aún las mujeres del difunto eran sepultados en los chenques  para acompañarlo en “ese trance difícil”, rito comparable con otras culturas clásicas como la egipcia.

 

El investigador estadounidense Schuster citado por Casamiquela “cree poder demostrar que ciertos motivos del arte rupestre conocido como “de grecas”, o sea de caminos perdidos o de figuras laberínticas incluyen en su diseño a “tramas genealógicas”, asociando a los laberintos con los linajes, donde el “espíritu guardián” no es otra cosa que un ancestro mítico.

 

Esa misma idea laberíntica está presente en las sepulturas (chenques y pirámides) con una “idea que es universal: en su fondo yace el cuerpo de un ser cuyo espíritu hubo de remontar la espiral mítica representada por su mole, el “paso difícil” que habría de llevarlo al Mas Allá.”

 

En el ameno libro de Salatino Mazzulli, escritor e investigador del Valle Medio de Río Negro, “Apuntes de un buscador de cosas”, encontré otra interesante idea del laberinto pero esta vez asociada al mito de la salamanca del bajo del Gualicho, célebre por la descripción de varios viajeros y por haber sido el hábitat del legendario Bernabé Lucero, cuya leyenda lo ha asociado a ella, con todo su misterio y embrujo.

 

Expresa Mazzulli al hacer una excursión por la famosa salamanca que “fui munido de una madeja de hilo bolsero, para ser extendido desde la boca de entrada, por todo el recorrido que realizara adentro de la cueva, pues las versiones de la leyenda nos daba que la salamanca era un complejo de salas, recovecos y galerías, algunas tan estrechas que era necesario arrastrarse para poder pasar de un lado al otro.”

 

¿Otra vez el significado del laberinto, esta vez en la famosa salamanca del Gualicho? Era la misma un “pasaje difícil”, donde los que no encontraban la salida “terminaban por enloquecerse allí adentro?

 

¡Y cuántas similitudes con el famoso laberinto de Creta!

 

Pero sin duda el dato más llamativo de esta cuestión lo da el mismo Bernabé Lucero cuando supo afirmar al ser preguntado por Tincho Medina que “cuando vas a entrar en la cueva, te vas a encontrar con dos chivos peleando; tenés que pasar por entre medio de ellos. Más adelante te vas a encontrar con dos toros peleando, y también tenes que pasar entre medio de ellos, con decisión y coraje, che. Y por último –expresaba Bernabé- te vas a encontrar con dos pumas peleando. Vos tenés que encarar y pasar entre los dos animales, llegar a una “sala”, la cual es atendida por unos tipos de aspecto raro que te van a preguntar cuál es tu deseo de poder salamanquero. Y cuando salís de allí, ya salís con el poder.”

 

¡Sorprendente! No solo aparece el “paso difícil” sino también los toros, clara equivalencia con el clásico Minotauro, los chivos –animales expiatorios por excelencia-, los pumas totémicos en varias estirpes y la “pasada” entre los animales, donde encontrar la salida es un don solamente concedido a aquellos “hombres de coraje.”

 

Solo resta entonces encontrar nuevos indicios sobre el interesante tema del laberinto en la cultura de los pueblos pre existentes, los cuales al decir de Manuel Scorza “aún viajan del mito a la realidad.”

 

 

 

 

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27 de Mayo, 2013    CRÓNICAS

LA SALAMANCA Y EL LABERINTO.

LA SALAMANCA Y EL LABERINTO.

Por Jorge Castañeda (Argentina).

 

Publicada en Tiempo Nuevo Nº 207 -EE UU 19/04/2013

Colaboración del escritor argentino de la austral localidad de Valcheta, Jorge Castañeda.

 

El tema del laberinto en la cultura y el arte de los pueblos pre existentes de la Patagonia ha sido ya estudiado con amplitud por varios investigadores.

Uno de los indicios según el doctor Rodolfo Casamiquela es el “estilo de grecas”, es decir guardas, que ilustran motivos geométricos rectilíneos, muchas veces de aspecto ornamental. Muy características de este estilo son ciertas figuras de trazo interminable, que nunca se cruza, y que recuerdan fácilmente a laberintos de cierta clase, conocida por los especialistas como “caminos perdidos”.

Pero mucho tiempo antes (tal vez un par de milenios) era conocido también el “estilo de pisadas”, figuras grabadas, muy complicadas que según los estudiosos también estaban emparentadas con los célebres laberintos clásicos, sobresaliendo especialmente el de Creta con el temible Minotauro dispuesto a matar al intruso que se atreva a merodear sus intricados vericuetos.

Se sabe que en síntesis el laberinto en su más amplio sentido no es otra cosa que el camino tortuoso que deben recorrer los espíritus de los difuntos para alcanzar el destino final del “más allá”, el mundo de los muertos que les permitirá reunirse con sus antepasados.

La dificultad –escribe Casamiquela- “de tal camino simboliza simplemente la dificultad para alcanzar ese paraíso, lo que no puede hacerse sin un grave riesgo: el de que los portadores del espíritu en vida hayan sido justos en ella”.

Ese “camino difícil” es reemplazado en otras culturas por un “paso difícil” de muchas clases. Implica generalmente ese tránsito al otro mundo algo semejante a un juicio y un “Supremo Juez” que suele ser un “Alto Dios” o figuras similares, muchas veces una anciana tenida por infernal –castigadora- propietaria de una barca (la barca de los muertos, el calehuche, etc.) porque son una especie de “guardianes del “paso difícil”.

Entre los tehuelches esa figura equivalente no era otra que “gualicho” palabra que significaría “la que gira”, la “merodeadora” o la que “gira por afuera”, indudablemente femenina.

Por eso los investigadores afirman que los tatuajes entre los tehuelches (que son verdaderos laberintos) están vinculados como un salvoconducto para no extraviarse en el “camino perdido” y así poder acceder al paraíso, porque quienes no tenían esa señal eran arrojados al mar.

Tanto el tatuaje, como los estilos de grecas, los cantos ceremoniales e incluso los giros en los guillatunes están sin duda relacionados con el laberinto, es decir “el merodeo” para alcanzar el otro mundo donde habitan sus antepasados.

Por esto las ofrendas con las prendas, el caballo, las pertenencias más queridas y aún las mujeres del difunto eran sepultados en los chenques  para acompañarlo en “ese trance difícil”, rito comparable con otras culturas clásicas como la egipcia.

El investigador estadounidense Schuster citado por Casamiquela “cree poder demostrar que ciertos motivos del arte rupestre conocido como “de grecas”, o sea de caminos perdidos o de figuras laberínticas incluyen en su diseño a “tramas genealógicas”, asociando a los laberintos con los linajes, donde el “espíritu guardián” no es otra cosa que un ancestro mítico.

Esa misma idea laberíntica está presente en las sepulturas (chenques y pirámides) con una “idea que es universal: en su fondo yace el cuerpo de un ser cuyo espíritu hubo de remontar la espiral mítica representada por su mole, el “paso difícil” que habría de llevarlo al Mas Allá”.

En el ameno libro de Salatino Mazzulli, escritor e investigador del Valle Medio de Río Negro, “Apuntes de un buscador de cosas”, encontré otra interesante idea del laberinto pero esta vez asociada al mito de la salamanca del bajo del Gualicho, célebre por la descripción de varios viajeros y por haber sido el hábitat del legendario Bernabé Lucero, cuya leyenda lo ha asociado a ella, con todo su misterio y embrujo.

Expresa Mazzulli al hacer una excursión por la famosa salamanca que “fui munido de una madeja de hilo bolsero, para ser extendido desde la boca de entrada, por todo el recorrido que realizara adentro de la cueva, pues las versiones de la leyenda nos daba que la salamanca era un complejo de salas, recovecos y galerías, algunas tan estrechas que era necesario arrastrarse para poder pasar de un lado al otro”.

¿Otra vez el significado del laberinto, esta vez en la famosa salamanca del Gualicho? Era la misma un “pasaje difícil”, donde los que no encontraban la salida “terminaban por enloquecerse allí adentro?

¡Y cuántas similitudes con el famoso laberinto de Creta!

Pero sin duda el dato más llamativo de esta cuestión lo da el mismo Bernabé Lucero cuando supo afirmar al ser preguntado por Tincho Medina que “cuando vas a entrar en la cueva, te vas a encontrar con dos chivos peleando; tenés que pasar por entre medio de ellos. Más adelante te vas a encontrar con dos toros peleando, y también tenes que pasar entre medio de ellos, con decisión y coraje, che. Y por último –expresaba Bernabé- te vas a encontrar con dos pumas peleando. Vos tenés que encarar y pasar entre los dos animales, llegar a una “sala”, la cual es atendida por unos tipos de aspecto raro que te van a preguntar cuál es tu deseo de poder salamanquero. Y cuando salís de allí, ya salís con el poder”.

¡Sorprendente! No solo aparece el “paso difícil” sino también los toros, clara equivalencia con el clásico Minotauro, los chivos –animales expiatorios por excelencia-, los pumas totémicos en varias estirpes y la “pasada” entre los animales, donde encontrar la salida es un don solamente concedido a aquellos “hombres de coraje”.

Solo resta entonces encontrar nuevos indicios sobre el interesante tema del laberinto en la cultura de los pueblos pre existentes, los cuales al decir de Manuel Scorza “aún viajan del mito a la realidad”.

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21 de Mayo, 2013    CRÓNICAS

EL CONCEPTO DE LA LEY Y LA JUSTICIA EN DON QUIJOTE

 El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra, el glorioso Manco de Lepanto, es sin duda la más grande novela de las letras castellanas y una indiscutida obra maestra.

Al leerla uno tiene la sensación que conjuga preciosidad y justeza de estilo, una trama rica en aventuras, situaciones risueñas, un venero de refranes y también verdaderos tratados sobre los más diversos temas, entre otros aciertos que ha señalado la crítica a lo largo de los siglos.

Pero realmente admira que mantenga intacta su vigencia y ese es el milagro mayor de la buena literatura: no importa el tiempo y el contexto: siempre tiene algo para decirnos. Y en cada relectura nuevas luces se descubren en su texto.

Pero sin lugar a dudas en todo el libro campea un concepto de la soberanía de las leyes y su sujeción a las mismas como también sobre el verdadero sentido de la justicia. Ambos enfoques son hijos de la actitud ética y de las preocupaciones del autor.

En ese sentido, Cervantes por boca de Don Quijote le dice al ventero: “Sabed que mi oficio no es otro sino valer a los que poco pueden y vengar a los que reciben tuertos, y castigar alevosías; y si halláis alguna cosa de este jaez que encomendarme, no hay sino decirla, que yo os prometo, por la orden de caballero que recibí, de haceros satisfecho y pagado”. Ni más ni menos que un esclarecido concepto de la justicia. Justicia práctica y a la vista de todos. Cotidiana y llena de sentido común.

Cuando el “andante caballero de la triste figura” se refiere a las letras debe entenderse a las leyes que rigen la vida humana en cualquier comunidad. Lo aclara: “Hablo de las letras humanas, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva, y dar a cada uno lo que es suyo, y entender y hacer que las buenas leyes se guarden”. Han pasado quinientos años y sin embargo todavía se está buscando esa famosa “justicia distributiva” que señalaba Cervantes y su advertencia de que “las buenas leyes se guarden”, ante tantos desatinos que cometen actualmente quienes deberían velar por ellas.

En sus concejos al escudero Sancho Panza cuando debe hacerse cargo de la ínsula de Barataria, el sabio hidalgo le amonesta que “no hagas muchas cosas pragmáticas; y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre todo, que se guarden y se cumplan; que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen; antes van a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen; y las leyes que atemorizan y no se ejecutan, vienen a ser como la viga, rey de las ranas, que al principio las espantó, y con el tiempola despreciaron y se subieron sobre ella”.

Y también le supo aconsejar que “no te ciegue la pasión propia de la causa ajena”. Y cuánta razón tenía para aconsejarle de esa manera.

Con maravillosa clarividencia razona que “la verdad, para impartir con rectitud la justicia, debe ser buscada sin pausa y desentrañada de las razones que ante el árbitro expongan las partes, sin  que nada, ni dádivas, promesas o lamentos influyan en la decisión que se tome para cerrar la causa”.

En el capítulo XI de la primera parte el Quijote refiriéndose a la edad de oro expresaba: “Dichosa edad y siglos dichosos que los antiguos pusieron el nombre de dorados. No había la fraude, el engaño ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen”.

Hay muchas otras sentencias a lo largo del Quijote que versan sobre las leyes y la justicia. ¿Seguiremos ante tanto disparate que vemos cometer hoy en día a los gobernantes y los magistrados, tan ufanos aplicando la “ley del encaje” que denostaba el caballero, añorando la edad de los “siglos dorados” como Miguel de Cervantes?

Esperemos que no, porque el apego a las leyes y el ejercicio de la justicia son la base más sólida de cualquier democracia que se precie.

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SOBRE MÍ
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Jorge Castañeda

Escritor nacido en Bahía Blanca (Pcia. de Buenos Aires) el 23 de Agosto de 1.951, se radicó desde el año 1953 en la localidad de Valcheta, Pcia. de Río Negro.

Entre sus obras publicadas pueden citarse, entre otras, "La ciudad y otros poemas", "Poemas sureños", "Poemas breves", "Sentir patagónico", "Arturo y los soldados", "Como Perón en el cuadro", "Poemas cristianos", etc.

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Escritor y periodista de Valcheta, localidad ubicada en la Patagonia Argentina
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