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JORGE CASTAÑEDA
Blog de literatura de la Patagonia
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Entradas por tag: vieja
31 de Julio, 2012    CRÓNICAS

LA VIEJA DUEÑA DE LA MESETA

LA VIEJA DUEÑA DE LA MESETA


Jorge Castañeda

Escritor - Valcheta

Misterios en la gran meseta de Somuncurá. Claves perdidas en el tiempo. Panteón de dioses caídos que cuentan una historia diferente. Las piedras augures, pitonisas, las pilas de monedas, la Gotera, la cueva de Curín, los “pozos que respiran”, los misteriosos petroglifos y aguardando revestida de ganga la “piedra dueña” o la “vieja” dueña de la meseta. Yamnagoo adentro. Ámbitos del Caín.

Homenajes, rogativas, caza abundante. Grosuras de los animales que son cazados cuando bajan a beber. Parapetos de piedras, Secretos arcanos. ¿Un umbiculis mundis en plena Patagonia?

“A 50 o 60 leguas –dice Rómulo Muñiz- al sudeste de Patagones hay un gran peñasco que es el duelo de los guanacos: la primavera lo visitan y obsequian del mismo modo que el anterior: pidiéndole licencia para matar guanacos sin cuyo requisito no se atreverían a cazarlos”.

Las viejas rogativas a la “diosa”: “Favoréceme, cacica,/ con tus guanacos, tus avestruces, tus animales…”  Plegarias de los cazadores. Sobre ella leña menuda, hasta taparla, y el enterratorio de huesos en cada parapeto, para propiciarla, para tener buena suerte, para que cace aún el más torpe.

Así la vio el sabio suizo George Claraz en su “Viaje al río Chubut”: “En la orilla occidental de la pequeña laguna se ve un montón de madera seca. Los indios dicen que debajo de él yace una piedra, que esa piedra es una “vieja” y que esa vieja es, sin duda, una diosa. Ella es la dueña de estos campos y de los animales que viven en ellos. Antes de llegar a dicho punto, cada uno arranca una rama seca, la lleva consigo y la coloca en el montón como ofrenda. Se acercan al montón con respeto, no cabalgan frene a él, sino que lo rodean en un semicírculo diciendo una oración a la vieja”.

¿Cómo poder explicar que nuestros pueblos preexistentes, como casi todos los pueblos del mundo, incluidos nosotros, viajan del mito a la realidad? ¿Era la piedra dueña, revestida de ganga o toba, la carne de ülüngássüm, la deidad tehuelche, auto petrificada a su antojo (los huesos del propio y temible Gualicho) como afirmara el profesor Rodolfo Casamiquela?

“El paraje más conocido de la Patagonia para cacerías –según el Perito Moreno- se encuentra al borde de una laguna salada, fertilizada por un manantial dulce. Como una gran extensión no hay bebedero tan bueno que todos los guanacos de los alrededores llegan a él y cuando el día es caluroso una fila continua de esos animales se dirige hacia la fuente. La abundancia de caza, la única fuente potable y la topografía del terreno que le rodea, permite al indio menos diestro y peor montado encontrar presas. En Yamnagoo es donde él está seguro de hallar alimentos y es así que considera a ese sitio como sagrado. El pago del tributo a la mujer roca deriva del sentimiento supersticioso que produce el miedo de no cazar nada”.

¿Por qué a los antiguos les brillaban los ojos al hablar de Yamnagoo? ¿Con qué ritos perdidos celebraban la caza en los parapetos de piedra cercanos a la laguna? ¿Eran doscientos los amontonamientos semicirculares que viera el insigne viajero?  ¿Por qué estaban orientados hacia el este? 

“Las piedras –cita el Perito- que se encuentran cerca de la colina frente a la laguna son otra prueba de que una idea religiosa domina al salvaje en aquel punto; son semicírculos formados con grandes fragmentos de lava, con arco al este. Se elevan solo a medio metro y algunos están ya destruidos; sobre las piedras han amontonado una inmensa cantidad de cráneos, huesos largos y vértebras de los animales muertos. Tres hileras de los primeros conducen hasta la fuente y en una de ellas conté más de 200, arreglados uno junto a otros. Desde los más remotos tiempos que recuerda el indio se practica esa costumbre, y debo decir que es prueba de un agradecimiento al buen espíritu que le ha producido la caza, la de dejar la cabeza del animal, pieza que mucho apetece al indígena”.

¿Se equivocó Moreno al mencionar 200 amontonamientos de piedras? ¿Qué recónditas claves se han perdido  en el tiempo? 

La vieja piedra, la dueña, la diosa. Que la visitaran  Casamiquela, Atilio Namuncurá, Gil Cayupán y otros.

Allí, revestida de toba, de ganga, esperando olvidada las grosuras de los animales que le ofrendaban antaño. En un rincón de la gran meseta. Ella, la “epéu kushé (vieja ancestral) quieta en su sueño pétreo, añorando tal vez aquel tiempo mejor  que ya nunca volverá.

 

 

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20 de Abril, 2010    CRÓNICAS

LA VIEJA ESTACION DE TRENES DE VALCHETA




LA VIEJA ESTACION DE TRENES DE VALCHETA

 

 

Jorge Castañeda

Valcheta

 

 

 

En el pasado mes de Marzo se cumplieron cien años de la inauguración de la llegada del ferrocarril a Valcheta con la presencia del entonces Presidente de la Nación Dr. Julio Figueroa Alcorta y funcionarios de su gobierno, destacando la presencia del ministro Ezequiel Ramos Mexía, verdadero impulsor de las obras para el desarrollo de la Patagonia y del responsable de las obras Ingeniero Guido Jacobacci.

 

Según expresa Emir Martín, uno de los memoriosos ferroviarios, “la construcción del edificio de la estación se compone de chapas de zinc y maderas de pinotea en su pared  interior, cuenta con tres habitaciones: oficina de trenes y telégrafo, boletería y sala de espera, baño público de materiales sobre plataforma norte y adjunto posee vivienda para personal de auxiliares, actual vivienda del jefe de estación, compuesta de cocina, pasillo, dormitorio y baño”.

 

Martín recuerda que “concluido el ramal hacia la línea sur fue muy importante para la economía de esta zona, referida a la producción de frutas y verduras en cantidades suficientes para transportar esta mercadería en vagones cubiertos a toda la línea, incluyendo el ramal de trocha angosta de Jacobacci a Esquel construido entre 1920 y 1935. El monto de lo transportado de la Colonia Valcheta rondaba entre las cinco y ocho toneladas semanales de frutas y verduras en cajones y bolsas siendo los principales despachantes las familias Bellini, Sella, Valentini, Voltolini, Rada, Ruiz y Seleme entre otros menores.

 

“El servicio telegráfico se inauguró en el año 1918 de comunicación por sistema cableado desnudo de alambres con aisladores sostenido por postes de palmera, rieles y aisladores enclavados a una distancia de 80 metros cada uno, prestando su servicio hasta el año 1993”.

 

Entre los últimos jefes de estación Martín recuerda por orden cronológico a Eugenio Montoro, Américo Belsa, Domingo Palacios, Alfredo Quaini, Oscar Acuña, Gerente Montoro, Ricardo Scrochi, Emilio Leuze, Américo Martínez, Justo Lado,  Juan Billiet, Juan C. Giunta, Norberto Rondeau, Antonio Derecho, Carlos Iribarne. José Pérez Capel, y Emir Abel Martín todos estos bajo la empresa Ferrocarriles Argentinos. Y ya con la empresa Tren Patagónico José Luís Gómez, Emilio Díaz, Rubén Sosa y el actual jefe Ricardo Juan Bernabé.

 

El actual edificio se encuentra en un perfecto estado de conservación donde todo reluce como si fuera nuevo. Desde los mostradores, los brillos del telégrafo y del teléfono, el viejo y redondo reloj que sigue contando las horas y la campana que como hace cien años continúa con su llamado en los andenes, donde los turistas asombrados toman fotos y filman el viejo edificio que no se niega a morir.

 

Finaliza Martín expresando que “por sus características la estación de Valcheta posee una rica historia, teniendo en cuenta la función social que cumplió para beneficio de toda la población, a través de los únicos medios de comunicación existentes: telégrafo, teléfono de control y trenes, de gran utilidad para sus habitantes, cumpliendo funciones de servicio social, comercial, bancario, etc. Y un medio de transporte diario a través de trenes aguateros, entre Valcheta y San Antonio Oeste por más de sesenta años”.

 

 

 

 

 

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SOBRE MÍ
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Jorge Castañeda

Escritor nacido en Bahía Blanca (Pcia. de Buenos Aires) el 23 de Agosto de 1.951, se radicó desde el año 1953 en la localidad de Valcheta, Pcia. de Río Negro.

Entre sus obras publicadas pueden citarse, entre otras, "La ciudad y otros poemas", "Poemas sureños", "Poemas breves", "Sentir patagónico", "Arturo y los soldados", "Como Perón en el cuadro", "Poemas cristianos", etc.

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Jorge Alberto Castañeda
Escritor y periodista de Valcheta, localidad ubicada en la Patagonia Argentina
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